Es el momento de introducir (presentar), de hacer nacer, sembrar y revelar los fenómenos musicales...
En medio de elementos muy vivos, concretos y variados, libres y relacionados, y adaptados a la edad de los alumnos, desarrollar el sentido de los elementos pre-musicales y musicales.
Despertar el interés del alumno, su receptividad, su adhesión, su unión, su participación activa.
Respetar y estimular sus iniciativas. Explotar su mimetismo y su actividad (inventiva).
Desde el punto de vista psicológico, dar más importancia al funcionamiento global del niño, sobre todo al principio, que a los elementos externos. Desconfiar del cerebralismo, puesto que la meta es vivir.
Dar importancia al valor del ejemplo dado, en cuanto a la actitud de cantar, la calidad de la voz, la pronunciación y los movimientos corporales.